Nuestra Historia
Nuestra historia
A veces, volver a empezar también es parte del camino.
La primera vela que creé fue para mí.
No nació pensando en venderla ni imaginando que algún día existiría ZENZA. Nació en un momento en el que simplemente necesitaba parar.
Después de muchos años trabajando fuera de casa como administradora, gerente y coordinadora, mi vida profesional cambió por completo cuando comencé a trabajar de forma remota.
Con el tiempo descubrí lo difícil que puede ser separar ambos mundos cuando todo ocurre en el mismo lugar.
Terminaba mi jornada, cerraba la computadora, giraba la silla… y ya estaba en casa.
Pero mi mente seguía trabajando.
Siempre había algo que recoger, algo que limpiar, algo pendiente. Y poco a poco comencé a sentir que necesitaba recuperar pequeños momentos que fueran solamente míos.
Siempre me han encantado las velas y los aromas. Así que mi esposo y yo decidimos tomar un curso para aprender a hacerlas, inicialmente solo para nuestro hogar.
Y allí creé una vela para mí.
Busqué aromas que me transmitieran calma, hice pruebas hasta encontrar una combinación que me encantara y creé un pequeño ritual: encender mi vela, poner música, servirme una copa de vino o simplemente sentarme frente al televisor y darme permiso para parar.
Aunque fueran veinte minutos.
Respirar.
Bajar el ruido.
Volver a mí.
La llamé Soul Reset.
Sin saberlo, acababa de crear la primera vela de ZENZA.
De nuestra casa a la tuya
Poco a poco, compañeros de trabajo y personas cercanas comenzaron a pedirme velas.
Al principio pensé que simplemente querían apoyarme.
Hasta que regresaron.
Recuerdo especialmente a una compañera que compró Soul Reset y volvió a pedírmela. Para mí aquella segunda compra significó mucho más que la primera.
La primera podía ser apoyo.
La segunda significaba que quería volver a tenerla.
Y todavía hoy sigue comprándola.
Fue entonces cuando comencé a preguntarme si aquello que había nacido como una manera de despejar mi mente podía convertirse en algo más.
Mientras yo imaginaba aromas, investigaba, desarrollaba productos y comenzaba a construir la marca, mi esposo encontró también su lugar en este proyecto: a él le encantó el proceso de hacer las velas.
Sin planificarlo demasiado, encontramos nuestros roles.
Yo imagino gran parte de ZENZA. Él me ayuda a convertir esas ideas en algo que podemos encender.
Y entonces aparecieron unas narices muy importantes
En nuestra casa no vivimos solos.
También están Duque, Milo, Lio y Yandel, nuestros cuatro perros, y Salem, nuestra gata.
Cuando comenzamos a aprender más sobre la elaboración de velas, también empecé a cuestionarme mucho más los productos y aromas que utilizábamos en el espacio que compartíamos con ellos.
Porque yo tenía dos cosas muy claras:
amo a mis animales y amo que mi casa huela rico.
Y, seamos sinceros, cuando tienes perros también quieres que alguien entre a tu casa y piense “qué rico huele aquí” y no precisamente “aquí vive un perro mojado”.
Así comenzó una nueva búsqueda.
Empezamos a prestar mucha más atención a los materiales y aromas que escogíamos y a pensar en productos creados específicamente para hogares donde las mascotas son parte de la familia.
De ahí nació Happy Nose.
Una nariz feliz.
Un nombre juguetón para una idea que nos tomamos muy en serio: crear con mayor conciencia pensando también en quienes comparten nuestro hogar.
Nuestra vecina fue una de las primeras personas en probar una de aquellas creaciones y quedó encantada.
Después llegó nuestra primera actividad como vendedores. Mi hermana nos invitó a participar en una feria de artesanos en su trabajo y decidimos intentarlo.
No vendimos todo.
Tampoco regresamos convertidos en el próximo imperio de las velas.
Pero vendimos.
Y vimos que las velas pensadas para hogares con mascotas y nuestros aromas de temporada despertaban interés.
Aquello fue suficiente para hacernos una pregunta:
¿Y si realmente podemos hacer algo con esto?
Había competencia. Yo dudé. Pero también comenzaba a entender que no necesitábamos parecernos a ninguna otra marca.
Necesitábamos descubrir quién era ZENZA.
Y decidimos lanzarnos.
Hasta que la vida cambió nuestros planes
Justo cuando comenzábamos a construir la tienda, aprender e-commerce y tratar ZENZA como un verdadero negocio, la salud de mi mamá comenzó a complicarse.
Llegaron varias hospitalizaciones y finalmente una nueva realidad para nuestra familia: la demencia.
Mi esposo y yo continuábamos trabajando nuestras jornadas regulares mientras asumíamos todo lo que implicaba cuidarla.
Y llegó un momento en que sencillamente no podíamos con todo.
ZENZA necesitaba tiempo, creatividad y una cabeza capaz de pensar en Shopify, productos, fotografías, contenido, redes sociales y todo lo que significa levantar un pequeño negocio.
La mía estaba agotada.
Así que paramos.
No porque hubiéramos dejado de creer en ZENZA.
Había algo que nos necesitaba más.
Mi mamá.
Y ZENZA podía esperar.
Nuestro segundo comienzo
La vida no se volvió mágicamente más sencilla.
Sigo trabajando. Sigo cuidando. Sigo aprendiendo. Todavía estoy descubriendo muchas de esas cosas de e-commerce y redes sociales que alguna vez me parecieron imposibles.
Pero poco a poco he comenzado a encontrar pequeños espacios nuevamente.
Y quiero que uno de ellos sea para ZENZA.
Porque todavía tengo ideas.
Todavía me emociona investigar un aroma, imaginar un producto, crear un concepto y pensar en todo lo que Happy Nose puede llegar a ser.
Todavía quiero descubrir hasta dónde podemos llevar este pequeño proyecto que comenzó en nuestra casa.
Le tengo fe.
Y durante este proceso entendí algo que quizás sea la razón más importante por la que estoy regresando:
siento que necesito a ZENZA más de lo que ZENZA me necesita a mí.
Necesito crear.
Necesito tener algo que me ilusione.
Necesito seguir construyendo algo que también sea mío.
Y curiosamente, todo termina llevándome al mismo lugar donde comenzó esta historia.
A una vela.
A un momento para detenerme.
A respirar.
A darme permiso para volver a empezar.
Aquella primera vela se llamaba Soul Reset.
En ese momento nunca imaginé cuánto terminaría significando ese nombre.
Hoy ZENZA también está viviendo su propio reset.
No regresamos porque todo sea perfecto.
Regresamos porque todavía creemos en lo que podemos crear.
Bienvenidos al segundo comienzo de ZENZA.
Bienvenidos a nuestra historia.
